Tipos y etapas de victimización en sectas.
¿Qué tipo de victimización sufren los miembros de una secta? ¿por qué no salen de ahí? En este artículo trataremos las distintas etapas de victimización, los tipos de abuso que sufren y las consecuencias de esta experiencia para la salud mental.
Sheila Odena Galceran
8/27/20254 min read
Factores de victimización dentro de la secta
Como afirman diversos autores (Perlado, 2024; Martín, 2023; Álvarez, 2019) se observan distintos factores de victimización en cada una de las etapas en las que se desarrolla el fenómeno sectario:
Durante la fase de captación la persona ya es víctima del fenómeno sectario y los captadores utilizan contra esta técnicas de persuasión y manipulación emocional.
Una vez captada, en las primeras reuniones, seminarios o actividades realizadas con el grupo, la persona es víctima del adoctrinamiento a través del cual se introducen en su pensamiento, de forma progresiva, las creencias y prácticas del grupo.
A continuación, se empuja a la víctima hacia el aislamiento de su entorno social y familiar, haciéndole creer que están en su contra o le hacen mal, con la finalidad de facilitar el control sobre su persona. Esto termina generando una dependencia del grupo sectario y un control extremo de este hacia la vida de la víctima.
A partir de este punto, en el que la víctima ya estará afectada psicológicamente, el líder puede aprovecharse de ella según sus intereses, recurriendo a la explotación económica, sexual, laboral o emocional.
Todo esto supone una sumisión total que lleva a la víctima a perder su voluntad, su identidad, su autonomía y sus relaciones sociales. Debido al miedo, la coacción y el control mental que ejerce la secta, es muy difícil que la víctima salga de allí sin la ayuda externa con la que quizás no cuenta por esta pérdida de contacto con su entorno.
Abusos y explotación dentro de las sectas
Los líderes de sectas suelen incitar a sus seguidores a cometer distintos tipos de delitos o involucrarlos directamente con la finalidad de lograr sus propios objetivos (Álvarez, 2019). Un estudio mostró que los delitos que más cometen estos grupos son:
Daños psicológicos (79,4%).
Tráfico de personas (51,5%) con distintos fines (sexual, comercial, laboral, inmigración, etc.)
Abuso de menores (46,4%).
Delitos contra la salud pública (26,6%).
Actualmente, aunque los discursos utilizados por estos líderes pueden variar en su temática, en España se siguen denunciando los mismos tipos de delitos (Perlado, 2024).
Además de los daños psicológicos que la persona sufre como consecuencia de la manipulación mental ejercida por el líder y por el aislamiento del resto de sociedad, cualquiera que contradiga los pensamientos del grupo puede sufrir las consecuencias que el líder estime necesarias con tal de restablecer la línea de poder —puesto que este se verá amenazado—. Estos mecanismos pueden incluir desde humillaciones a través de valoraciones “éticas” hasta castigos físicos o psicológicos que degraden y humillen a la persona (Rodríguez Carrasco, 2005; citado en Álvarez, 2019).
Esta dinámica muestra, por tanto, un bucle del que puede resultar difícil salir a la persona que ya ha sufrido una degradación de su racionalidad.
Impacto en la salud mental y las relaciones sociales
Aquellas personas que han conseguido salir de sectas, muestran distintos tipos de secuelas psicológicas (Perlado, 2024; Martín, 2023; Lalich y Tobias, 2006) entre las que podemos destacar:
Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): que puede provocar distintos síntomas entre los cuales se incluyen flashbacks, pesadillas, ansiedad, depresión o reacciones físicas intensas ante los recuerdos relacionados con la secta.
Depresión: debido al sentimiento de pérdida de pertenencia a un grupo, a la falta de identidad, de su red social anterior y a la falta de propósito.
Ansiedad: provocada por los abusos sufridos, la falta de confianza en las personas y el reconocimiento de la propia vulnerabilidad.
Trastornos de identidad: como disociación, debido a la destrucción de la propia identidad que ha ejercido la secta.
Aislamiento social: provocado por la misma secta, que dificulta la reintegración en la sociedad.
Sentimientos de culpa y vergüenza: por los hechos que haya podido llevar a cabo siendo miembro de la secta.
Problemas cognitivos: como problemas de memoria, concentración y toma de decisiones, debido al estrés crónico y la manipulación mental a la que ha sido sometida.
Dependencia emocional y económica: debida a la desintegración social que ha sufrido.
Por todo esto, es importante que tanto la víctima como su entorno cuente con apoyo psicológico especializado durante su desligamiento con la secta y posteriormente para facilitar su recuperación y reintegración social.
Conclusión
Es importante que se difundan este tipo de prácticas para que todos podamos identificar los métodos que utilizan las sectas y las señales observables en las víctimas, puesto que,
una vez captadas, es difícil que entren en razón. Esto puede llevarnos a observar que un amigo o familiar se ha alejado de nosotros y necesita una ayuda que no está dispuesto a aceptar, algo difícil de gestionar, por lo que es importante acudir a recursos especializados como la Red de Prevención del Sectarismo y del Abuso de Debilidad (RedUNE), además de los recursos psicológicos y de atención a las víctimas de cada comunidad autónoma.
Referencias
Álvarez Álvarez, S. (2019). El fenómeno sectario y la figura del líder como piedra angular del grupo. Revista de Criminología, Psicología y Ley. 2(1). https://educacion.usal.es/wp-content/uploads/sites/46/2019/09/EL-FEN%C3%83%E2%80%
Perlado, M. (2021). La manipulación psicológica de las sectas destructivas. Editorial Síntesis.
Perlado, M. (2024). Las nuevas sectas en España, del coach económico al gurú espiritual. En Hemerosectas. https://hemerosectas.org/fenomeno-sectario-143/
Martín, A. (2023). El fenómeno sectario y su impacto en la sociedad. Hemerosectas. https://hemerosectas.org/fenomeno-sectario-143/
Lalich, J., & Tobias, M. (2006). Take Back Your Life: Recovering from Cults and Abusive Relationships. Bay Tree Publishing.


Sheila Odena Galcerán
Neuropsicóloga Forense (Nº de Colegiada 30681) y Mediadora.
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