¿Por qué los adolescentes necesitan etiquetas? Una mirada psicológica a la construcción de identidad

En los últimos años han aumentado mucho las etiquetas identitarias que utilizan los jóvenes. Para muchos adultos, estas formas de nombrarse, definirse y diferenciarse resultan innecesarias o incluso desconcertantes. ¿Es esto una moda pasajera o un proceso psicológico esperable? Si quieres comprenderlo desde la ciencia del comportamiento ¡sigue leyendo!

Sheila Odena Galceran

2/25/20262 min read

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La identidad no aparece de repente: se construye

La adolescencia no es solo una transición biológica, sino una etapa de reorganización psicológica profunda. La persona debe responder a preguntas cómo: ¿Quién soy? ¿Qué lugar ocupo en el mundo? y ¿Cómo quiero ser percibido/a?

Esta exploración no es nada nuevo, fue descrita ya por los modelos clásicos del desarrollo como una tarea evolutiva central. Lo que sí ha cambiado hoy en día es el contexto en el que se construye esta identidad.

Las etiquetas como herramientas psicológicas

Las etiquetas pueden entenderse como organizadores cognitivos. Nombrar una experiencia permite darle coherencia, delimitarla y compartirla socialmente. En este sentido, no funcionan solo como descripciones, sino como herramientas de autoorganización.

La teoría de la autodeterminación señala que los seres humanos buscamos satisfacer tres necesidades psicológicas básicas: autonomía, competencia y pertenencia (Deci y Ryan, 2000). Las identidades simbólicas pueden contribuir a estas tres dimensiones al ofrecer sensación de elección personal, significado y comunidad.

El papel del contexto social actual

El entorno digital ha multiplicado las posibilidades de exploración identitaria. Hoy los adolescentes no solo construyen su identidad con su entorno inmediato, sino que reciben referencias y opiniones de audiencias amplias y constantes. Esta hiperexposición incrementa la autoconciencia y la comparación social (Odgers y Jensen, 2020).

En un contexto así, las etiquetas pueden funcionar como “anclas psicológicas” que reducen la incertidumbre y facilitan la integración social.

También es cierto que esta búsqueda de identidad se ha alargado hacia edades más avanzadas en algunos contextos por razones sociales y económicas, lo que nos lleva a ver a adultos jóvenes buscando de igual manera una coherencia psicológica que reduzca la incertidumbre.

¿Exploración o rigidez?

Como ya comentamos en el artículo anterior, desde la psicología clínica no es tan importante el uso de las etiquetas sino la función de esta conducta.

La exploración flexible forma parte de un desarrollo saludable. El problema aparece cuando la identidad se vuelve tan rígida que limita la adaptación o genera un sufrimiento significativo.

Personas que, buscando su lugar, se cierran a todos los otros tipos de experiencia vital, pueden perder vínculos o la posibilidad de hacerlos, por no estar dispuestos a escuchar otras opiniones o comprender otros estilos de vida.

Lo interesante sería que todos podamos explorar y decidir cómo ajustarnos a nuestro contexto de la forma más beneficiosa para nosotros mismos y sin necesidad de invalidar otras formas de expresión porque nos parezcan “raras” o, al contrario, “demasiado clásicas”.

Conclusión

Las etiquetas identitarias no son signos de confusión ni de patología. Suelen funcionar como herramientas transitorias de construcción personal en una etapa caracterizada precisamente por la búsqueda de coherencia.

Comprender esto permite sustituir la reacción alarmista por una mirada psicológica más precisa: no estamos viendo algo extraño, sino procesos evolutivos clásicos en un contexto social nuevo.

Referencias

Deci, E. L., & Ryan, R. M. (2000). The “what” and “why” of goal pursuits. Psychological Inquiry, 11(4), 227–268.

Odgers, C. L., & Jensen, M. R. (2020). Adolescent mental health in the digital age. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 61(3), 336–348.

Sheila Odena Galcerán

Neuropsicóloga Forense (Nº de Colegiada 30681) y Mediadora.