La rehabilitación cognitiva en reclusos: revisión de programas neuropsicológicos para la reducción de la reincidencia
La rehabilitación cognitiva en entornos penitenciarios busca facilitar la reinserción social de personas reclusas y reducir la probabilidad de reincidencia. Si quieres conocer los programas neuropsicológicos en prisiones, su eficacia e implicación en el ámbito de la psicología forense ¡sigue leyendo!
Sheila Odena Galceran
5/6/20265 min read
Déficits cognitivos en entornos penitenciarios
Muchas personas reclusas presentan déficits cognitivos —de atención, control inhibitorio, planificación, historia de traumatismo craneoencefálico o abuso de sustancias— que pueden dificultar su participación en programas de reinserción, aumentando así el riesgo de reincidencia.
La rehabilitación neurocognitiva aparece como estrategia específica para abordar estas disfunciones y mejorar así los resultados de la reinserción.
En contexto forense, se llevan a cabo estudios sobre la asociación entre estos programas y la reducción de la reincidencia, con el objetivo de perfeccionar su diseño para que sean eficaces.
Rehabilitación cognitiva
La rehabilitación cognitiva (RC) busca mejorar el funcionamiento del individuo en su entorno a través de la aplicación sistemática de técnicas psicoterapéuticas de entrenamiento y reentrenamiento de funciones cognitivas. Se ha probado ya su utilidad en personas con daño cerebral, problemas del neurodesarrollo o enfermedades neurodegenerativas, pero los resultados son variables (Vita et al., 2021).
Muchos programas penitenciarios se basan en terapia cognitivo-conductual (TCC) para modificar los pensamientos delictivos o actitudes antisociales. La RC, por su parte, aborda específicamente procesos cognitivos básicos —como funciones ejecutivas o metacognición— que podrían facilitar la participación en TCC y así mejorar la gestión de la conducta.
En criminología se utiliza mucho el modelo “Risk-Need-Responsivity” (RNR) que indica que los programas deben estar adaptados al nivel de riesgo del individuo y dirigidos a necesidades criminógenas (Andrews y Bonta, 2010). En base a esto y teniendo en cuenta que los déficits cognitivos pueden contribuir a la conducta delictiva, los consideraríamos una “necesidad criminógena” a tratar.
Evidencia empírica: eficacia y limitaciones
Según Markus et al. (2018), un estudio controlado del programa Reasoning & Rehabilitation 2 (R&R2) aplicado a reclusos con enfermedad mental grave. No encontraron diferencias significativas respecto a tratamiento habitual en reducción de reincidencia (aunque hubo tendencia no significativa a menor reincidencia en el grupo R&R2).
Otro estudio piloto en Suiza sugiere que el programa R&R2 podría reducir la reincidencia, ya que las personas que participaron mostraron entre un 25% y un 35% menos de probabilidad de volver a delinquir en comparación con el grupo control. No obstante, los resultados no alcanzaron significación estadística, por lo que deben interpretarse con cautela. Se necesitan estudios con muestras más amplias para confirmar estos efectos (Markus et al., 2018).
Por su parte, el programa NeuroResource Facilitation (NRF) dirigido a reclusos con traumatismo craneoencefálico mostró que tras dos años post-liberación el 17 % reincidió, frente a alrededor del 50 % típico en EE.UU., aunque sin grupo control riguroso (de Oliveira et al., 2021)
Finalmente, en un análisis más amplio de programas de habilidades cognitivas para internos, se calculó un efecto moderado (d ≈ 0,38) en mejora de rehabilitación en prisión, aunque no directamente sobre reincidencia (Khattak et al., 2024).
Interpretación crítica de los hallazgos
Los efectos sobre reincidencia de programas de RC o habilidades cognitivas no parecen estadísticamente significativos cuando se eliminan estudios pequeños o de baja calidad.
Según Baldry et al. (2021) uno de los problemas es que no se suele combinar la RC con un seguimiento comunitario post-liberación, algo que también es clave para mantener el efecto.
También resulta difícil generalizar los efectos ya que existe mucha heterogeneidad en los participantes —por distinto nivel de riesgo, salud mental o discapacidad cognitiva—, en los programas —de distinta duración, intensidad y contenido— y en la medida de los resultados.
Son escasos los estudios específicos sobre RC en prisión, lo que remarca la necesidad de más investigación rigurosa controlada, con seguimiento prolongado y atención a los déficits cognitivos específicos de cada persona.
Factores que favorecen o dificultan la eficacia
Intensidad y duración del programa: programas breves o poco intensivos suelen mostrar menores efectos.
Combinación con intervención post-liberación: la continuidad del programa al salir de prisión parece ser un factor clave.
Perfil cognitivo del participante: aquellas personas con déficit cognitivos marcados pueden necesitar adaptaciones específicas, así que los programas genéricos pueden no ser suficientes.
Adherencia al modelo y calidad del programa: es importante que la persona que imparte el programa esté formada, sea fiel al manual y pueda ajustarse a distintas culturas o contextos.
Contexto institucional y de re-entrada: también son muy importantes las condiciones en prisión, la vigilancia, el apoyo tras la liberación y las oportunidades de acceder a un empleo y vivienda estable.
Adecuación del programa: las personas reclusas deben participar en un programa adecuado a su nivel de riesgo, necesidades criminógenas y estilo de tratamiento.
Buenas prácticas recomendadas
Algunas prácticas que pueden mejorar el ejercicio de psicólogos y psicólogas forenses en prisiones son:
Realizar una evaluación cognitiva inicial (atención, memoria, funciones ejecutivas) de las personas internas para identificar déficits específicos que puedan tratarse.
Diseñar programas de rehabilitación cognitiva adaptados al entorno penitenciario, con contenido estructurado y duración suficiente.
Asegurar que los programas incluyan un componente de re-entrada o transición hacia la comunidad (seguimiento, apoyo, refuerzo de habilidades).
Integrar la rehabilitación cognitiva con programas de modificación de conducta (por ejemplo TCC) para asegurar que las mejoras cognitivas se transfieran a conductas pro-sociales.
Monitorear el progreso con medidas de cognición y conducta, y documentar la reincidencia como resultado a largo plazo.
Ajustar el programa según factores de riesgo, ya que personas con déficit cognitivos graves, enfermedad mental comórbida o historia de TCE pueden requerir formatos adaptados.
Hablar en los informes forenses o de peritación sobre la existencia de programas de RC y sus resultados, duración, adherencia y cómo podrían influir en la probabilidad de reincidencia.
Conclusión
La rehabilitación cognitiva en reclusos no sustituye a los programas psicológicos de reinserción pero si ayuda a mejorar su impacto. Esto puede facilitar la reintegración de personas reclusas y disminuir la reincidencia. Pese a que, hasta ahora, los efectos encontrados son moderados, la neuropsicología forense sigue investigando para perfeccionarlos y lograr un efecto significativo en esta población.
Referencias
Andrews, D. A., y Bonta, J. (2010). The psychology of criminal conduct (5th ed.). Routledge.
Lipsey, M. W. (2014). Rehabilitation programs for adult offenders: A meta-analysis in support of guidelines for effective practice. Office of Justice Programs. https://www.ojp.gov/library/publications/rehabilitation-programs-adult-offenders-meta-analysis-support-guidelines Office of Justice Programs
Wilson, D. B., Bouffard, L. A., y MacKenzie, D. L. (2005). A quantitative review of structured, group-oriented, cognitive-behavioral programs for offenders. Criminal Justice and Behavior, 32(2), 172-204. https://doi.org/10.1177/0093854804272889 moral-reconation-therapy.com
de Oliveira, T. L., et al. (2021). Acquired brain injury and interventions in the offender population: A systematic review. Frontiers in Psychiatry, 12, 658328. https://doi.org/10.3389/fpsyt.2021.658328 Frontiers
Khattak, F., Abbasi, W. A., y Bhutto, Q. A. (2024). Prison cognitive skill programs and their usefulness for rehabilitating inmates: A meta-analytic approach. Peace and Conflict: Journal of Peace Psychology, 30(2), 117-125. zenodo.org
Baldry, E., et al. (2021). Effectiveness of psychological interventions in prison to reduce recidivism: A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Lancet Psychiatry, 8(3), 231-241. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(20)30434-1 PubMed+1
Markus, U., et al. (2018). A randomized controlled trial of a cognitive skills programme for offenders with mental illness. Criminal Behaviour and Mental Health, 28(3), 195-208. https://doi.org/10.1002/cbm.2078 PubMed
Ross, J., et al. (2020). Reducing recidivism using the Reasoning and Rehabilitation programme: A pilot multi-site controlled trial among prisoners in Switzerland. Psychology, Crime y Law, 27(6), 575-592. https://doi.org/10.1080/1068316X.2020.1724871


Sheila Odena Galcerán
Neuropsicóloga Forense (Nº de Colegiada 30681) y Mediadora.
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