¿Hacia dónde va el DSM? Menos patologización y más contexto en salud mental

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) es el principal marco de referencia para la clasificación diagnóstica en salud mental. Sin embargo, hace años que la psicología se cuestiona su tendencia a la patologización, su estructura categorial rígida y su limitada capacidad para incorporar el contexto vital y social de las personas. Parece que, por fin, se empiezan a tomar en consideración estas quejas. Si quieres saber qué propone la American Psychiatric Association (APA) en su última publicación ¡sigue leyendo!

Sheila Odena Galceran

2/8/20264 min read

macro photo of five assorted books
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El problema de fondo: diagnóstico, poder y patologización

Una de las principales críticas al DSM es que facilita demasiado el diagnóstico, lo que favorece una medicalización del sufrimiento humano, transformando respuestas comprensibles al contexto —estrés crónico, precariedad, violencia, pérdidas, desigualdad— en entidades clínicas y etiquetas diagnósticas. Este enfoque corre el riesgo de deshistorizar y descontextualizar la experiencia, priorizando la etiqueta por encima del significado.

Además, es importante tener en cuenta el alcance del DSM, ya que no es un documento neutral: estructura la investigación, condiciona la práctica clínica, regula el acceso a recursos y tiene implicaciones legales y forenses. Por ello, cómo se define un trastorno y quién participa en esa definición importa.

La hoja de ruta del futuro DSM: ¿qué cambios se proponen?

En enero de 2026, la APA publicó un documento estratégico en el que describe cómo debería transformarse el DSM en las próximas décadas. Lejos de anunciar su desaparición, la propuesta apunta a una reconfiguración profunda del modelo diagnóstico (APA, 2026).

1. Del DSM “estadístico” a un DSM más científico e integrador

Uno de los cambios simbólicos más relevantes es la propuesta de redefinir el propio significado del acrónimo DSM, pasando de Diagnostic and Statistical Manual a Diagnostic and Scientific Manual. Este giro refleja una intención explícita de superar un modelo meramente descriptivo para integrar evidencia procedente de múltiples niveles: biológico, psicológico, social y contextual (APA, 2026).

2. Incorporación explícita del contexto y el funcionamiento

La hoja de ruta plantea que el diagnóstico futuro no se base exclusivamente en la presencia o ausencia de síntomas, sino que incorpore de forma sistemática:

  • Factores contextuales y ambientales

  • Determinantes sociales de la salud

  • Impacto funcional y calidad de vida

Este enfoque reconoce que el mismo conjunto de síntomas puede tener significados y consecuencias distintas según el contexto vital de la persona, algo central en la práctica clínica rigurosa (APA, 2026).

3. Dimensiones y procesos transversales

Otro eje clave es el avance hacia modelos dimensionales y transdiagnósticos, donde variables como la gravedad, la persistencia o el impacto funcional tengan más peso que las categorías rígidas. La APA plantea que este enfoque podría reducir la artificial separación entre diagnósticos y captar mejor la complejidad real del malestar psicológico (APA, 2026). Es decir, ya no hablamos tanto de diagnósticos cerrados, si no de espectros en los que todos nos movemos.

Desde la práctica clínica, esto abre la puerta a formular casos en términos de procesos de aprendizaje y patrones de conducta, en lugar de limitarse a asignar etiquetas.

4. Un manual dinámico, no una “biblia cerrada”

La APA propone que el DSM deje de ser un documento estático que se revisa cada varias décadas y pase a funcionar como un sistema dinámico, actualizado de forma continua conforme avanza la evidencia científica (APA, 2026). Este planteamiento responde, en parte, a las críticas sobre la lentitud del manual para adaptarse a nuevos conocimientos y a cambios sociales relevantes.

Las críticas éticas: conflictos de interés y credibilidad científica

El debate sobre el futuro del DSM no puede separarse de las críticas éticas al proceso de elaboración de sus ediciones previas. Un estudio reciente publicado en BMJ analizó los conflictos de interés financieros no declarados entre los miembros de los grupos de trabajo del DSM-5-TR y encontró que una proporción significativa había recibido pagos sustanciales de la industria farmacéutica (Davis et al., 2024).

Aunque este estudio no establece una relación causal directa entre financiación y decisiones diagnósticas, sí plantea preguntas fundamentales sobre la independencia, transparencia y credibilidad científica del manual. Estas preocupaciones refuerzan la necesidad —reconocida implícitamente en la hoja de ruta— de revisar no solo el contenido del DSM, sino también sus procesos de desarrollo (Davis et al., 2024).

¿Qué significa todo esto para la práctica psicológica?

Desde la práctica, estos cambios no implican “abandonar” el diagnóstico, sino recolocarlo en su lugar:

  • El diagnóstico puede seguir siendo útil en ámbitos forenses, administrativos o de comunicación profesional.

  • En la clínica, sin embargo, no debería eclipsar la comprensión del contexto, la historia y los significados personales.

La hoja de ruta de la APA parece reconocer, al menos parcialmente, que la salud mental no puede entenderse fuera de las condiciones sociales, relacionales y culturales en las que se produce el sufrimiento (APA, 2026).

Entonces… ¿podemos despedirnos del DSM?

No exactamente. El DSM seguirá existiendo, pero ya no como una autoridad incuestionable, sino como una herramienta más dentro de un enfoque clínico más amplio, crítico y contextualizado.

Conclusión

La hoja de ruta publicada por la APA sugiere que el futuro del DSM pasa por menos patologización, más contexto y una integración real de múltiples niveles de análisis.

Con estas noticias, los profesionales de la psicología vemos una luz al final del túnel, después de tantos años intentando recuperar la centralidad de la persona, su historia y su contexto. No se trata de negar la utilidad instrumental del diagnóstico cuando es necesario, pero si evitar que la etiqueta sustituya a la comprensión.

Referencias

American Psychiatric Association. (2026, January 28). APA releases roadmap for the future of the DSM. https://www.psychiatry.org/News-room/News-Releases/APA-Releases-Roadmap-for-Future-of-DSM

Davis, L. C., Diianni, A. T., Drumheller, S. R., Elansary, N. N., D’Ambrozio, G. N., Herrawi, F., Piper, B. J., y Cosgrove, L. (2024). Undisclosed financial conflicts of interest in DSM-5-TR: Cross sectional analysis. BMJ (Clinical Research Ed.), 384, e076902. https://doi.org/10.1136/bmj-2023-076902

Sheila Odena Galcerán

Neuropsicóloga Forense (Nº de Colegiada 30681) y Mediadora.