El Impacto del Daño Cerebral en el comportamiento violento
Las lesiones causadas por daño cerebral pueden provocar desajustes en la gestión emocional y cambios conductuales. La neuropsicología forense sigue avanzando en la evaluación de individuos implicados en delitos para entender cómo estas lesiones se relacionan con el comportamiento violento. Si quieres conocer los hallazgos más recientes sobre la relación entre el daño cerebral y la conducta violenta, así como sus implicaciones clínicas y legales, ¡sigue leyendo!
Sheila Odena Galceran
8/13/20254 min read
Bases Neuropsicológicas del comportamiento violento tras daño cerebral
Como afirman Muñoz y Norteña (2021), los cambios de carácter o de personalidad son habituales después de un TCE y pueden ofrecer dos perfiles diferenciados y prácticamente contrarios. Por un lado, la persona puede mostrar un exceso de control y una iniciativa conductual pobre, que muestran apatía, anhedonia, agotamiento, ausencia de expresiones emocionales, etc. En el polo opuesto, están las personas que presentan una acusada desinhibición conductual o falta de autocontrol, reflejada en la realización de conductas incontroladas e irreflexivas sin tener en cuenta la adecuación a las normas sociales y la aparición de conductas de riesgo y compulsivas. Además, en la esfera emocional, es frecuente que aumente la irritabilidad y la labilidad emocional, con cambios bruscos del estado de ánimo y respuestas bruscas de ira, así como síntomas de carácter ansioso y depresivo. Finalmente, es importante tener en cuenta que estas personas suelen sufrir anosognosia —es decir, falta de consciencia sobre su propio déficit— por lo que no piensan que están actuando distinto o de forma incorrecta.
Las lesiones cerebrales que afectan zonas como el lóbulo frontal, la amígdala y el sistema límbico se relacionan con una mayor desinhibición, dificultad en la regulación emocional y agresividad (Blair, 2021).
Estudios en neuroimagen han confirmado que las alteraciones en la corteza prefrontal dorsolateral y ventromedial pueden disminuir la capacidad para evaluar las consecuencias sociales y por tanto controlar impulsos agresivos (Tang et al., 2022).
Además, la disfunción en los circuitos neuronales responsables de la empatía y el procesamiento emocional puede dificultar la capacidad de la persona para comprender el daño que su comportamiento causaría, contribuyendo a conductas violentas (Kiehl, 2018).
Evidencia empírica en contextos forenses
Investigaciones recientes en entornos penitenciarios y contextos forenses indican que un alto porcentaje de personas agresoras presenta antecedentes de traumatismo cerebral. También parecen indicar que la severidad de la lesión está correlacionada con la frecuencia o gravedad de las conductas violentas (Fazel et al., 2002).
Un estudio longitudinal mostró que personas con daño en el lóbulo frontal tienen más probabilidades de reincidir en delitos violentos, debido a sus dificultades en el control de impulsos y toma de decisiones (Raine et al., 2023).
Implicaciones clínicas y legales
El reconocimiento del daño cerebral como posible precursor de conductas violentas plantea retos éticos y prácticos para la psicología forense y clínica.
Por un lado, puede influir en la toma de decisiones judiciales sobre la imputabilidad —capacidad para comprender la antijuridicidad de su conducta y así adaptar su comportamiento— y la responsabilidad penal. Por esto requiere de evaluaciones precisas y multidisciplinarias (Gómez et al., 2021) que incluyan evaluación cognitiva, de personalidad y revisión de las pruebas de neuroimagen de que se disponga.
Por otra parte, destaca la necesidad de implementar intervenciones terapéuticas específicas en rehabilitación cognitiva y manejo conductual, que ayuden a reducir el riesgo de violencia futura.
Ante toda esta información, es importante remarcar que no todas las personas con daño cerebral desarrollan conductas violentas. Esto también subraya la importancia de tener en cuenta otros factores como los contextuales, sociales y personales en la evaluación forense (Vila y López, 2024).
Conclusión
El daño cerebral puede tener un impacto significativo en la aparición de conductas violentas debidas a alteraciones neuropsicológicas en el control emocional y conductual. La integración de conocimientos en psicología y neuropsicología forense es clave para una adecuada evaluación en contextos judiciales. Debido a la complejidad del fenómeno, se sigue estudiando para mejorar la prevención y el tratamiento. ¿Crees que es posible prevenir comportamientos violentos?
Referencias
Blair, R. J. R. (2021). Neurobiological basis of violence: A focus on the frontal cortex and limbic system. Current Psychiatry Reports, 23(8), 52. https://doi.org/10.1007/s11920-021-01255-8
Fazel, S., Langstrom, N., Hjern, A., Grann, M., y Lichtenstein, P. (2020). Traumatic brain injury and risk of violent crime: A population-based cohort study. PLoS Medicine, 17(5), e1003124. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1003124
Gómez, A., Fernández, M., y Ruiz, P. (2021). Evaluación neuropsicológica forense en casos de daño cerebral y conducta violenta: Aspectos éticos y legales. Revista Iberoamericana de Psicología Forense, 26(1), 15–30. https://doi.org/10.5093/ripf2021a3
Kiehl, K. A. (2018). The psychopath whisperer: The science of those without conscience. Scientific American, 319(2), 56–63.
Muñoz Marrón, E; de Noreña Martínez, D. (2021). Neuropsicologia dels traumatismes cranioencefàlics. Barcelona: UOC.
Raine, A., Yang, Y., Narr, K. L., y Toga, A. W. (2023). Neuroanatomical correlates of impulsive violence: Longitudinal evidence from brain imaging. Neuropsychology Review, 33(1), 45–62. https://doi.org/10.1007/s11065-022-09548-3
Tang, Y., Li, H., y Xu, Y. (2022). Prefrontal cortex dysfunction and aggression: A neuroimaging meta-analysis. Neuroscience y Biobehavioral Reviews, 135. https://doi.org/10.1016/j.neubiorev.2022.104587
Vila, M., y López, J. (2024). Factores contextuales y neuropsicológicos en la conducta violenta: Un enfoque integrador. Psicología Jurídica, 18(2), 103–118.


Sheila Odena Galcerán
Neuropsicóloga Forense (Nº de Colegiada 30681) y Mediadora.
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